¿Qué encontraré aquí?

Podrás ver las portadas y prólogos de mis libros:

-Poemario para gente normal- (2019)

-Cuando las heridas del mar cicatricen- (2020)

                                  e

-Historias reales soñadas por las mentiras- (2021)

 

Historias reales soñadas por las mentiras   

              ...y cómo estas jamás han sucedido

     

Prólogo

                                                                          Notas de autor y prólogo

                                                                                 (Porque yo soy así)

¿Has mentido alguna vez? No seas hipócrita, por favor. Sabes fehacientemente que la respuesta es sí y que, además, la mayoría de veces lo disfrutas. Mentimos porque sí. Nos apetece contar lo que no fue para sentirnos mejor, para ganar amigos, caer bien, conseguir un trabajo, sexo, intimidar, dar pena y, resumiendo, vivir.

Definir qué es una mentira me parece tan innecesario como ridículo, ya que todos somos expertos en ella. En la mentira ondea una bandera de mala reputación que la sitúa como una estrategia de comunicación para ocultar y tergiversar lo real. Eso quiere decir que mentir implica falsear intencionada y conscientemente.

¿Qué ocurre entonces cuando soñamos, si es el inconsciente quien nos habla? Las ficciones y las fantasías, aunque falsas, no pueden ser consideradas mentiras. Pero eso me hace caer en el abismo de la contradicción pura: nada puede ser verdad y mentira a un mismo tiempo. Entonces, los sueños no son mentiras. ¿Aunque sea la mentira quien sueñe?

Tampoco me parece lógico definir qué es un sueño, pero sí creo conveniente bucear un poco en sus profundidades para desvelar el porqué de estos. Al dormir caemos en un vacío existencial. Pero, de repente, algo casi «mágico» nos obliga a pasar por experiencias de las que ni siquiera creíamos ser conscientes: volar, conducir, viajes imposibles, conversaciones con el más allá, habitar otros cuerpos, sentir, gozar, morir, etc. Experiencias tan reales como la verdad.

Pero claro, ¿qué es verdad? «Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos. En resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes. Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal»

                                                                                                                                                     (Friedrich Nietzsche)

¿Quiere decir esto que la verdad está construida sobre mentiras? ¿Es la verdad la mentira de un mentiroso? Lo que queda claro es que nuestras percepciones falsean la realidad o nos mienten sobre ella.

¿Podría ser entonces que la verdad radique en los sueños de los hombres y las mujeres? Tal vez por eso, a veces, la realidad se antoja tan difícil de entender. Si todo se basa en los sueños y la información a descifrar que estos contienen. La solución de nuestros dilemas está dentro de nosotros y la encontraremos en nuestros sueños.

«Los sueños nos muestran cómo encontrar un sentido en nuestras vidas y realizar el gran potencial de vida que tenemos dentro»

                                                                                                                                                            (Marie Von Franz)

Soñar es tender un puente entre dos mundos: el material y el espiritual. Cuando dormimos, lo físico y lo energético se relajan y comienzan a desbordarse, desatan tempestades provenientes del alma animal, cargada de visiones de futuro, en función de la intensidad de nuestras obsesiones, manías, preocupaciones, sueños, miedos, deseos, etc.

«Si observamos los sueños vemos que poseen una inteligencia superior, una perspicacia que nos orienta. Nos muestran en qué aspectos estamos errados y nos alertan sobre los peligros; predicen acontecimientos futuros; aluden al sentido más profundo de nuestra vida. Parece haber en nosotros una inteligencia superior que podríamos llamar guía interior o centro divino que produce los sueños, cuyo objetivo parece ser lograr una vida óptima para el individuo»

                                                                                                                                                          (Carl Gustav Jung)

Lo que parece claro es que nada es lo que parece. Seamos reales, seamos un sueño, seamos una mentira o una realidad, seamos o no seamos nosotros… todo parte de un sueño.

«Lo más sublime para el ser vivo, que trasciende su naturaleza y se une a lo inteligible después de haber vagado tanto, hasta el extremo de no saber de dónde vino»

                                                                                                                                                         (Sinesio de Cirene)

Ojalá disfrutes de los sueños tanto como yo disfruto los míos. Ojalá disfrutes leyendo este libro tanto como yo disfruté escribiéndolo. Ojalá nuestros caminos se crucen algún día, en alguna historia, en algún sueño o en alguna mentira.

                                                                                                                                                                       Naxo García

Cuando las heridas del mar cicatricen

Prólogo

Cuando decidí escribir este libro, me pareció una idea bastante interesante expresarme como un alma libre. No quería que la represión poética me privara de contar al mundo lo que siento. Las palabras, todas ellas, son hermosas en sí porque no hacen daño al escribirlas, porque no cortan al pronunciarlas, porque no te golpean al recibirlas. Sencillamente, son palabras que, inconscientemente, te desvelan tu entender del mundo. No hay palabra amarga o hiriente sin que tú estés predispuesto a sentirte atacado por ellas. No habrá en el mundo una palabra que, dicha desde el corazón, pueda ser grosera o censurada.

Las palabras son lo que nos diferencia de los animales. Por desgracia, ellos no pueden ofrecernos su punto de vista y enseñarnos a ser un poco más humanos. El gran problema que radica en nuestra sociedad es que está profundamente corrompida por los poderes fácticos y, por supuesto, por los gobernantes de tres al cuarto que manejan el mundo. La globalización nos ha ayudado a ver los entresijos de cada sociedad, de cada cultura, de cada rincón del mundo. Dejando al descubierto que, lamentablemente, todos flotamos sobre el mismo océano de mierda, en el que vamos a la deriva en un barco sin timón y, desgraciadamente, creemos que vivimos dentro de un crucero de lujo. Hemos aprendido a ser hipócritas porque está bien visto. Nos enseñaron a ser borregos por el bien común. Nos adoctrinaron en la cultura de la ignorancia. Nos sumieron en la esclavitud moderna sin distinción de raza, religión o sexo. Y somos felices. Pero yo no me siento así. Creo que pertenezco a otro planeta o, si he de pertenecer a este, he sacado los pies del agua. Por eso, quiero volver al mar, de donde una vez salimos. Quiero fundirme en él para escapar de la soledad que me ofrece la compañía humana.

En estos poemas y algunas historias, he condensado lo que creo representa mi sentir más sincero. En esta ocasión, he querido rescatar, y trastocar, algunos de mis poemas de mi anterior libro Poemario para gente normal porque creo que, en esta ocasión, sus líneas encajan a la perfección con el sentir general de la obra.

Para terminar, quiero volver a retomar lo que dije al principio, me gustaría que seamos conscientes del gran poder que tienen nuestras palabras. Para bien o para mal, no lo olvides. Las palabras tienen fuerza para crear pero, también para destruir. Creamos porque amamos. Destruimos porque nos enseñaron a tener miedo a amar. He probado con palabras amables. Y me tomaron por necio. Me decidí por palabras que los oídos perciben como desagradables. Y me tomaron por violento. Me decanté por el silencio. Y me tacharon de loco y antisocial.

Me sentiría afortunado si consigo que entiendas que detrás de cada frase maldita, mensaje fatalista o lenguaje “grosero” están ocultos mensajes que pueden inspirar nuevos pensamientos, levantar el alma y motivar el cambio que tanta falta hace en esta sociedad.

Por último, y no por ello menos importante, quisiera dar las gracias a todas esas personas que me han apoyado y creído en mí. En especial a Ana. Mi mano derecha en este mundo de zurdos. Contigo soy un hombre completo. Gracias por estar ahí.

Poemario para gente normal

Prólogo

Dedicado a mi novia, Ana, sin la cual, este poemario, jamás habría cobrado vida. Gracias por tus consejos, correcciones, preguntas y reflexiones que, aún sin pretenderlo, me ayudaron a conocerme mejor de lo que yo mismo creí conocerme. También agradecerte ser la fuente de inspiración de mis poemas de amor, en los que tu nombre navega entre sus letras y acarician mis sentidos y recuerdos al releerlos. Gracias por confiar en mí y creer que soy mejor de lo que alguna vez he sido.

También quisiera agradecer a mi memoria, a veces inexistente, el gran esfuerzo por extraer de lo más profundo de mí, recuerdos que creía olvidados. Tal vez, desvirtuados recuerdos extraídos con sacacorchos de mi fatigado cerebro o, quizás, momentos confusos vividos en periodos, si cabe, aún más inciertos. Sea cual sea la razón, gracias por seguir activo a tan estúpidas horas en las que me obligaste a coger el bolígrafo y garabatear palabras que, con más tiempo, tuve que intentar encontrarle sentido, lógica y coherencia. Gracias porque de ellas surgieron algunas curiosidades de las que se recogen en este libro.

Por último, y no menos importante, agradecer a todas esas personas que, a veces, despertaron en mi sentimientos de odio, rencor, ira, melancolía, tristeza, depresión, agonía, hastío, rabia, castigo, venganza, cólera… Podría llenar cien páginas con adjetivos que denotan lo podrido que me siento por dentro así que estas pinceladas bastan para dar a entender que este mundo y los seres que lo habitan han despertado en mí sentimientos encontrados puesto que, a pesar de todo, aún creo que el ser humano merece una oportunidad. Lo tengo claro cuando, aunque ellos y ellas no lo saben, me detengo a contemplar a mis hijos e hijas y solo puedo observar belleza en ellos y ellas. Si todos nosotros hiciéramos lo mismo podríamos lograr de este, nuestro mundo, un lugar más digno, puro, bello y habitable donde vivir en armonía, paz y convivencia leal.

Me despido de ti, audaz lector, deseando que te sientas identificado con alguno de estos poemas. Si no es posible, al menos, espero que empatices con ellos ya que en muchos he tenido que rasgar mi piel y quebrar mis sentimientos para plasmar mis pesares o alegrías. Si bien me parece que en los referentes al amor, que no son pocos, sí deberías sentir como tuyos la gran mayoría. De no ser así, permíteme decirte que estás muerto en vida o, lamentablemente, no has encontrado aún quien te haga suspirar hasta perder el aliento. Trata de disfrutar y, de antemano, te doy las gracias por el tiempo robado.